Billete justiciero

Tengo una tote bag de Mafalda que dice -¡Estoy indignada!- y ya hace días que considero seriamente las posibilidades de hacerle un exorcismo, porque desde que lo tengo  me han pasado cosas que me indignan, o quizás es que nací indignada…como el otro día, dónde las cosas pudieron haber pasado así:

Cada día cojo el tren, así que la estación de tren -llamémosle “La Estación Mecagoentó”- se ha vuelto en el pan de cada día. Ese día, iba con el tiempo muy justo y era fin de mes:  número rojos -gracias-, prisas, comprar billete sencillo -porque no me daba para más-, esquivar guiris, esquivar al que pide dinero alias tetomoelpelo, al de la maleta, al niño, al perro, el abuelete…Tren con destinación a tu trabajo está llegando al anden por vía XF*ck, lo pierdo!- Antes tengo que picar el billete y bajar las escaleras rodando si es necesario. El billete da error al validar, o sea no puedo pasar y coger el bloddy tren. Tren con destio a tu trabajo se larga y vas a llegar tarde– ¡Maldito billete que no chuta!- Mi lado irracional salió a la luz aconsejandome que lo mejor era que me colara después del abuelete. Ah, pues sí, me cuelo y le pregunto al Guardrían de los billetes porqué el billete que acabo de comprar va peor que una escopeta de feria. Saludé al Guardián de “La Estación Mecagoentó” y le hice una seña de lo que iba a hacer, porque después le iba a explicar lo ocurrido para que no pensara que era una infractora, como me llamaron después. Acto seguido tenía un asqueroso papelito en la mano conocido como multa para pagar en 30 días, contando los fines de semana -matarme-. Bueno, vamos a ver, no entres en pánico ni hagas el histérica esto se puede arreglar hablando, le voy a demostrar al Juez nosedigaunapalabramás de “La Estación Mecagoentó” que yo no soy ninguna delincuente.

Ideas:

1. Le hago el baile de la cuchara y el tenedor, así quizás pueda alegar que estaba poseída.

2. Técnica de la gatita. ¿Pongo cara de gatita lastimera acompañándolo de un parpadeo seductor? -Ufff no, no quita-

3. Le digo que me persigue el mismísimo Scream 1, 2 ,3  y que si no me voy a la conchincilla en el tren que pasa por mi trabajo él será cómplice de Scream

4. Me doy a la fuga, me giro el vestido en plan 007 del lado sin flores y me hago un moño para no ser reconocida, todo un “Atrápame si puedes”.

Todas estas ideas merodeaban mi cabeza mientras intentaba captar la psicología del Juez nosedigaunapalabramás y obserbaba sus aspavientos mientras apuntaba con trazos enfadados en ese papelito tamaño A5 color blancuzo, lo mal que me había portado y los dineros que tenía que pagar. Intenté convencerlo hasta el fnal, pero entre el Guardián de los billetes que bloqueaba mis intentos fugitivos y el Juez nosedigaunapalabramás pues, no pude lograr demasiado y después de cierto tiempo llegué a la conclusión de que  así es la ley ¿no?  Ah, y que los billetes sencillos no salen a cuenta.

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